Kilómetros aproximados: 190.
Sobre las 7’15 sonaron los despertadores, y tras el desayuno en nuestro
saloncito, alrededor de las 8’45 salíamos, el destino de hoy era el PARQUE OMEGA y hasta allí teníamos alrededor de una hora.
Llegamos alrededor de las 10 de la mañana, las entradas ya las habíamos comprado
previamente desde casa, nos costaron a cada uno 31 C$ impuestos incluidos (21 €).
Horario: 10 a 18.
Fuimos directos al punto 2 del mapa, MAISON DU PARC, allí está la tienda,
un bar y es también donde venden las bolsas de zanahorias para dar de comer a
los ciervos. Nosotros compramos una bolsa, pero vimos cómo la gente salía
cargada con tres o cuatro; después de hacer la ruta yo recomiendo comprar tres
o cuatro bolsas.
Es una ruta de 12 kilómetros en coche, en el que vas viendo diversos
animales, y solo puedes bajar en las zonas indicadas (exactamente 3). Los
animales que se ven son lobos, bisontes, renos, zorros y lobos árticos,
coyotes, cabras salvajes y osos; la mayoría de estos animales están en un
territorio vallado, pero los ciervos van libres por el parque y les puedes dar
de comer.
Nada más entrar te están esperando, nos reímos mucho, al principio te da
un poco de reparo y tal, pero poco a poco te vas acostumbrando a ellos; fue una
de las experiencias del viaje, e hicimos fotos como si no hubiera mañana.
Santi iba detrás, y en un momento de la ruta decidimos que pasara también delante (la ventanillas de atrás no se abren), y así íbamos cuatro en la fila de atrás, un poco apretados, pero como teníamos techo solar, lo llevábamos abierto y siempre había alguien de pie; lo gracioso de todo esto es que hubo que hacerlo sin bajar del coche claro.
A mitad recorrido más o menos, hay una zona llamada LA TERRE DES
PIONNIERS, donde te puedes bajar y hay un montón de cosas. Llegamos algo antes
de mediodía y allí nos encontramos unos cuantos ciervos sueltos que se podían
tocar.
Una de las cosas de esta zona era un espectáculo de aves, salió un búho y
un águila, pero solo hablaban y hablaban, así que cuando llevábamos un buen
rato nos fuimos. Parece que en verano si vuelan, que era lo que nosotros nos
esperábamos, pero nos quedamos con las ganas.
Y un poco más adelante está L’OBSERVATOIRE DES LOUPS, donde les daban de
comer a los lobos, los podías ver tanto desde abajo a través de la cristalera,
como desde el graderío de arriba; la verdad es que fue increíble verlos de tan
cerca.
Luego regresamos a LA TERRE DES PIONNIERS donde aprovechamos para
hacernos más fotos.
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Encontrarnos en el parque con los colores del comienzo del otoño fue una maravilla |
Si es que hasta los baños tienen unos carteles la mar de monos.
Dimos una vuelta por allí por una zona donde hay una cabaña de madera
toda tallada con animales, así como otras cosas; y también unas pasarelas
aéreas larguísimas que van de árbol a árbol.
Tras esto era ya pasada la 1 y regresamos al coche para seguir con la
ruta, todavía nos quedaban bastantes animales por ver, pero ya no nos fuimos
parando tanto con los ciervos; y además se puso a llover un poco.
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Quien se puede resistir a darle algo, si te miran con esa carita |
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Esta no era tan amistosa, y ademas tenía una mirada que asustaba |
Lo mejor fue que como era la berrea (época de celo de los ciervos), ya
hacía el final del recorrido, vimos a un macho intentando montar a una hembra,
hizo varios intentos, pero durante todo el rato que estuvimos no lo consiguió.
Tras esto, serían ya pasadas los 2, y ya satisfechos con la mañana entre
animales, regresamos hacia la entrada para comer. Pedimos unos sándwichs
calentitos, que junto con las bebidas costaron 100 C$ (salimos a unos 11 € por
persona); la comida bastante regular, pero sirve para salir del paso. En el
parque hay zonas de picnic, pero como el tiempo iba a estar regular lo
descartamos.
De regreso a Mont-Tremblant, paramos en un lago, Lac-des-Plages, pensamos
que sería bonito acercarnos al lago a hacernos unas fotos, pero no hubo forma
de acceder, todo eran casas particulares; así que desistimos y volvimos a salir
a la carretera. Llegamos a la conclusión, que al final será verdad, eso que
sale en las pelis, de que todos tienen casa en el lago.
Paramos en un súper llamado IGA, que la verdad que estaba muy bien,
decidimos que para cenar haríamos una barbacoa, así que compramos carne,
embutido, y por supuesto unas cervezas fresquitas, nos costó 110 C$; en el
hotel había barbacoa, y ya nos habíamos informado que se podía hacer. También
aprovechamos para comprar algún recuerdo de jarabe de arce.
Una vez en MONT-TREMBLANT, como la tarde estaba bastante bien, salimos a dar una vuelta, fuimos al pequeño lago que
había muy cerca, LAC MIROIR y regresamos.
Y hoy por fin, nos tocaba TONGA LUMINA, las entradas las compramos desde
casa, y nos costaron 33 C$ impuestos incluidos (23 €), nuestro paseo era a las
7’45, te suben en teleférico (pero si no quieres, te suben ellos en un vehículo).
El telesilla estaba mojado así que subimos fresquitos, pero la verdad que no
hacía nada de frio.
Este espectáculo de luces y sonido, es un paseo de 1’5 kilómetros y dura
alrededor de una hora.
TONGA LUMINA, nos cuenta la
leyenda que un gigante vive en las montañas de Tremblant. El último
sobreviviente de su especie, este ser mítico es el ancestral protector de la
fauna, la flora y los ríos. Durante milenios, su gran sabiduría fue venerada. Ya
en estos tiempos inmemoriales, se temía su ira legendaria; incluso hoy, su
poder hace temblar la montaña cuando alguien rompe las leyes sagradas de la
naturaleza.
Salimos encantados, una experiencia muy bonita, el regreso hacía el
pueblo es bajando a pie, está suficientemente iluminado. Al
poco de salir, nos giramos y ni se veían luces, ni se oía nada.
De regreso al hotel, tocaba ponerse con la barbacoa (lo dices en
recepción y ellos conectan el gas), siempre será nuestra primera barbacoa, y la
verdad que es una experiencia que nos ha gustado, imagino que será porque lo
vemos en las pelis; pero bueno allí todo el mundo que pasaba, saludaba o decía
algo al respecto. La verdad que es nos sorprendió que en un hotel de este nivel
tuvieran barbacoa, la única pega es que la zona estaba un poco oscura.
Cenamos sobre las 9’30, tertulia y a dormir.
No podíamos haber tenido mejor día, durante la mañana la experiencia con
los ciervos en el Parque Omega, y por la noche el espectáculo de luces y
sonidos de Tonga Lumina. Otro día de los que recordaremos durante mucho tiempo.
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